Pensamiento positivo. ¿La píldora que todo lo resuelve?

Pensamiento positivo. ¿La píldora que todo lo resuelve?

Revisaba material sobre emprendimiento y me encontré con una entrevista en un canal local a un experto de la Universidad de los Hemisferios del Ecuador.

Esas entrevistas son limitadas en sustancia por causa del tiempo y los sesgos propios del entrevistador, por lo que pueden aportar poco como material de estudio o referencia.

Precisamente de parte de quien entrevistaba, surgió una poco sagaz opinión, "la mentalidad de los ecuatorianos es perdedora, la de verse como víctima cuando las cosas salen mal".

Es justo el tipo de opinión que se emite por estar poco informado. El entrevistado, un experto en emprendimiento, intentó darle color a la discusión, citando una publicación del World Economic Forum (WEF): el Reporte Global 2019 de Competitividad.

Afirmó que las cosas no se dan "porque no hay la voluntad", en cierta manera apoyando el criterio de que son los aspectos anímicos del ecuatoriano los causales de la crisis o de que ésta perdure. Si bien poco después se corrigió sentenciando "el entusiasmo y el optimismo no son una estrategia".

El entusiasmo y el optimismo no son una estrategia.

Lo cierto es que lo que hace la diferencia al menos según el Reporte del WEF, son aspectos de un orden más elevado, que fueron tratados por supuesto con la formalidad de caso, como son el aporte de las instituciones, la infraestructura, la adopción de tecnologías o el dinamismo del mercado.

Si la razón de estar inmerso en una crisis, se pretende llevar al plano del ánimo o voluntad de las personas, el propio WEF cita en su reporte a la situación de salud, al conocimiento/destrezas del capital humano y a la capacidad de innovar como elementos clave para la competitividad.

Evita como es obvio entrar en aspectos "esotéricos", como tener un estado de ánimo negativo, "mala actitud", "carecer de voluntad", la "mala disposición al trabajo" o como dijo quien entrevistaba, "tener mentalidad de víctima".

Esos son discursos, propios del liberalismo temprano, que siguen siendo usados para desviar la atención de factores negativos reales que van desde la improvisación de los gobernantes (inmoral por cierto) hasta la corrupción incrustada en la política, el Estado y la sociedad en sí misma.

Si una persona no ha recibido la educación necesaria para desempeñar una función o está preocupada día a día porque sus ingresos son insuficientes, es razonable esperar de ella un rendimiento menor al que alguien preparado y económicamente solvente es capaz de ofrecer.

Otras decenas de condicionantes se pueden citar al respecto de la competitividad de una nación, pero se deben evitar los discursos vacíos, simplistas que intentan explicar el origen de la crisis y supuestamente, esperan motivar un cambio.

El discurso vacío, liberal, a veces populista, pero sobretodo que distrae, aquel que asegura que se es pobre o carente de éxito porque se quiere, porque "se tiene mentalidad perdedora".

En el caso del Ecuador, existen empresarios y trabajadores mucho más que dispuestos a salir adelante, pero encuentran en su camino una serie de barreras y modelos inconvenientes. Son estos factores los que deben ser enérgicamente combatidos, como el modelo estatal basado en la corrupción, así como el limitado acceso de la población a una educación y salud de calidad.

¿Es que acaso siempre se puede ser y ejercer con todo en contra? ¿Es apenas suficiente el un buen ánimo y contar con una mentalidad ganadora? Lo cierto es que no es así.

¿Qué nos queda por hacer?

Mucho se puede hacer en medio de una crisis. Aquí se propone un plan general que se desarrollará en otras entregas:

a) El paso inicial deberá ser contar con objetivos claros (destino y ruta).

b) El segundo, protegerse de los factores externos (ej. corrupción, tendencia al endeudamiento) que reducen las posibilidades de éxito.

c) El tercero, será identificar los recursos disponibles para el proyecto o proyectos.

d) El cuarto, tal vez más importante, hacer un uso cuidadoso de tales recursos siguiendo un plan.

e) El quinto paso a no olvidar, es la revisión continua de los resultados, realizando los ajustes necesarios al plan para así cumplir con el paso inicial.

El ánimo, la disposición, la mentalidad ganadora, son ciertamente importantes pero no deben ser vistos como centrales en la vida de profesional o de empresa.

Sirven más como publicidad, para la frase tentadora y atractiva del que será tu siguiente "bestseller de autoayuda", también habrá quien encuentre en ellos, la cura milagrosa para toda clase de problemas, otros los usarán de excusa para continuar cometiendo errores directivos, no faltarán por supuesto los populistas, que los emplearán como distracción y evasión de responsabilidad de sus pecados políticos.

Referencias:

http://www3.weforum.org/docs/WEF_GCI4_2019_Profile_Ecuador.pdf


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